Psicología y emociones, TFG

Empezar el TFG sin ansiedad: 3 antídotos para despegar

Ya he hablado aquí de los mitos a desterrar a la hora de abordar un TFG, también de los errores de principiante, de lo que más corrigen los tutores y de lo mucho que cuesta empezar un TFG. Pero hoy quiero hacerlo desde una perspectiva nueva: la emocional. Desde que empecé a asesorar a estudiantes, son incontables las consultas que llegan a mi correo con el mismo perfil: personas paralizadas por el miedo a dar el primer paso del viaje que les llevará a terminar sus estudios.     

En primer lugar, sentir ansiedad ante una situación nueva es algo normal. Se trata de una reacción del sistema nervioso que se ha definido como “sentimiento de miedo, temor e inquietud. Puede provocar sudoración, palpitaciones y tensión” (definición reelaborada a partir de Medline Plus). En circunstancias normales es un episodio corto que remite en cuanto se normaliza la situación que la causa. Si no sucede esto, pasa a ser una más de las manifestaciones de emocionalidad negativa que pueden atacar a las personas investigadoras.

Cuando se vuelve recurrente, hay que analizar a fondo qué es lo que paraliza al individuo y atacarlo gradualmente. Hay que pensar que el tiempo es oro y cuanto más se retrase el inicio del TFG, más apretarán los plazos y más difícil será romper con el círculo vicioso que provoca ansiedad. Basándome en mi experiencia docente, analizo tres casos típicos y sus remedios.  

Manejar la ansiedad es fundamental para que no paralice la experiencia de tu TFG [Foto: Pexels]

1. No sé qué tema elegir. Antídoto: Leer

Lo habitual es ir pensando posibilidades de TFG antes, no esperar al último minuto como quien va al supermercado a por la barra de pan que olvidó comprar al mediodía. Hablar con posibles personas candidatas a tutoras, ir anotando ideas y sobre todo, leer, ayudan mucho a despejar el camino. Empápate de ese tema que te apasiona, busca manuales, dale vueltas hasta encontrar un hilo del que tirar. La inspiración nunca aparece de sopetón, hay que ir a buscarla. También es importante tener claro qué modalidad de TFG interesa más y elegirla bien.  

2. Mi tutor no me ayuda. Antídoto: Biblioteca

El clásico de los clásicos. Dentro de los estilos de tutela hay de todo, pero es preciso decirlo claramente: el tutor solo dirige, no va a hacer el TFG por ti. También hay cosas que no debes pedirle. Tomar una actitud activa y buscar tus propias fuentes de información es fundamental. Cuando te sientas perdido, vuelve al origen: la biblioteca universitaria. Allí encontrarás material abundante, un lugar cómodo para redactar y personal experto que podrá ayudarte a encontrar ese paper o libro que se te resiste.

3. No sé redactar. Antídoto: Organización

Si algo tengo claro en los años que llevo dando clase es que el sistema educativo español enseña a escribir, no a redactar. Esto requiere práctica y no se consigue solo juntando palabras. Si un escritor profesional se bloquea a veces, ¿cómo no va a pasarle a un estudiante? Un manual de redacción puede ayudarte con las dudas más frecuentes. Enfrentarse a una carilla de Word no es fácil, pero tampoco imposible: si haces primero un plan de investigación bien desarrollado [lo explico aquí y aquí], ya habrás dado un magnífico primer paso. Siéntate a escribir con todas tus notas cerca y con el diccionario del idioma en el que hagas tu TFG abierto en una pestaña del navegador. Empieza separando los epígrafes y lánzate a darle forma a tus notas. Ya corregirás más tarde.

¿Quién no ha sentido ansiedad ante el TFG? Pon en práctica estas ideas y no habrá quien te pare. En Docendo Discitur estoy encantada de ayudarte.