Psicología y emociones, Tesis, TFG, TFM

Gestionar emociones negativas: 4 consejos para investigadores noveles

Hacer un TFG, TFM o tesis es como ser padre o madre: aunque en algún momento vayas a tener que afrontarlo, nadie te prepara para ello ni es sincero contigo respecto a lo que viene. La intuición, el carácter y el talante personal influyen mucho a la hora de gestionar todas las emociones que cualquier investigador/a novel va a sentir: miedo, incertidumbre, aburrimiento, desconcierto, ansiedad, cansancio… Todo eso aparece en algún momento, de manera secuencial o simultánea, generando en el estudiante o investigador/a sensaciones que no se esperaba. Incluso llega a poner en duda sus aptitudes por momentos.

¿Es normal? Sí, absolutamente. Investigar es un proceso bastante largo, que en casos como el doctorado, puede llevar años. No podemos pretender que nuestro humor sea siempre el mismo, que la motivación esté en su punto álgido de manera indefinida. Te ofrezco unos consejos para entender mejor cómo puede influir tu ánimo en la investigación y saber gestionar los momentos difíciles.

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Las emociones negativas son normales: saber gestionarlas es fundamental. Fuente: Pixabay

Date permiso para sentir

La motivación y el ansia de conocimiento están muy bien, pero no lo son todo. Es normal que en algún momento aborrezcas determinada parte del trabajo, te canses de él o incluso desees perderlo de vista. No te auto-impongas estándares morales o de conducta tan altos que no puedas cumplir. La frustración no es buena compañera de tu tesis, TFG o TFM. Si te sientes cansado/a, desmotivado/a o enfadado, reconócelo y descansa o busca una vía para salir de esa situación. Antes de entrar en una rueda diabólica, para. Podrás retomarlo más tarde con nuevas fuerzas y más claridad.

Identifica y pon nombre a lo que sientes

Nadie está libre de experimentar inseguridad o miedo. Pero es importante que aprendas a reconocer la fuente de esas sensaciones para atajarlas. ¿Te puede el exceso de responsabilidad ante la tesis? Haz yoga o Pilates, para descongestionar la mente. ¿Tienes miedo a hablar en público? Practica ante un espejo, o graba tu voz para evitar muletillas. ¿Te agobia sentir que no avanzas? Haz una lista de dudas para comentar con tu tutor/a y establece un orden de prioridades que puedas reflejar por escrito.

Organiza respiros regulares en tu rutina

La disciplina es fundamental, pero también lo es poder relajarte lo suficiente para tomar impulso. Cuida tus rutinas de sueño y alimentación. Así como planificas el trabajo, haz lo mismo con el ocio. Además, no te conviene descuidar tus relaciones familiares ni sociales, ya que son tu red de apoyo.  Un par de horas en el cine con tu pareja o unas cañas con amigos/as pueden ser tu mejor antidepresivo (y sin efectos secundarios). Como bonus extra, también te ayudarán a evitar la procrastinación.

Cuida tu salud mental: no te lo calles

La imagen social que suele transmitirse de un investigador/a es la de alguien tremendamente disciplinado, sabio y siempre sereno: casi un asceta que dedica su vida a nobles tareas intelectuales sin preocuparse de las pequeñeces de la vida cotidiana. Pero resulta que también tiene hijos, pareja, tal vez una suegra, facturas a las que hacer frente y momentos de bajón, como cualquier mortal. Un estudio ha comprobado que quienes hacen la tesis tienen más riesgo de padecer trastornos del ánimo. Personalmente, he conocido algún caso a quien la tesis casi le cuesta el matrimonio. ¿Mi consejo? No lo vivas en soledad ni dejes que la negatividad se enquiste. Socialízala sin complejos con tus seres más cercanos. Hablar te ayudará a canalizar mejor tus sentimientos, encontrar apoyo y resurgir con más bríos.

Y tú, ¿eres consciente del rol de las emociones? En Docendo Discitur conocemos todos los secretos de la investigación. Cuéntame tu caso y buscaremos juntos la mejor solución para ti.