Plan de investigación, Tesis, TFG, TFM

Plantar la semilla: 5 vías para generar ideas de investigación

Está claro: sin ideas no hay investigación, ya sea para un TFG, TFM o tesis doctoral. El Diccionario de la Real Academia Española ofrece varias acepciones para esta palabra, entre las cuales me gustaría destacar dos: “plan y disposición que se ordena en la imaginación para la formación de una obra”, así como “intención de hacer algo”.

Por tanto, la idea es el primer germen de cualquier plan o estructura de un trabajo. ¿Cómo hacerla brotar? Lo primero que cualquier estudiante debe tener claro es que no existen fórmulas estandarizadas para tener buenas o malas ideas. Tampoco es necesario ser una mente brillante o tener un expediente académico intachable para poder hacer una investigación digna. La motivación, la creatividad y la curiosidad son armas muy poderosas que, bien utilizadas, te pueden ayudar a despertar al investigador/a que llevas dentro. Vamos a ver cómo articular todo eso para empezar con buen pie.

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La curiosidad es el mejor alimento para las ideas. Fuente: Pixabay

1. Intereses personales

Entra en tu habitación y obsérvala como fueras alguien ajeno. ¿Qué tipo de libros hay? ¿Cuáles son los temas que más te interesan? La primera fuente siempre es la más obvia: tú mismo/a. Dado que vas a dedicar bastante tiempo a investigar, es importante que sea también una ocupación agradable, no solo una obligación. Bucea en las asignaturas que más te han gustado durante la carrera, busca más obras de ese autor que tanto te llamó la atención en su momento o recupera aquel trabajo de curso que te supuso una buena nota. Tal vez ahí esté agazapado algún hilo del que tirar, esperando a que vuelvas a por él.

2. Conversaciones, lecturas y estímulos externos

Un mínimo detalle que leas, escuches o intuyas puede servir para empezar. Simplemente debes estar atento/a y receptivo/a. Por supuesto, no te cortes a la hora de preguntar a especialistas en el área que te interese (profesores/as de tu facultad o profesionales en activo que conozcas o sigas en las redes). Igual que sucede con la atracción amorosa, la chispa de investigación puede surgir en cualquier lugar.

3. Nuevas formas de plantear ideas ya existentes

No siempre lo más innovador termina transformado en una idea de investigación espectacular. Nadie te va a pedir que cambies el mundo; si haces una buena investigación que resulte útil estará más que bien.  Por ejemplo: seguro que hay varios estudios sobre la tercera edad, sobre el Alzheimer, o sobre el deterioro cognitivo, pero ¿has probado a investigar propuestas concretas para frenarlo, como el uso de musicoterapia, dibujo, videojuegos, etc.? A veces, no solo importa el tema, sino la manera de enfocarlo para conseguir resultados.

4. Fenómenos que quieras comprender mejor

Dentro del área de la carrera que hayas elegido, es muy probable que haya temas que te generen más curiosidad. Pues bien, esas preguntas que a veces te has hecho como persona (por ejemplo: ¿por qué existen distintos niveles de autismo? ¿por qué el alumnado de Primaria tiene más dificultades para resolver X modalidad de problemas matemáticos?) también te las puedes hacer como investigador/a. La clave está en plantear un tema orientado, que te permita buscar las herramientas más apropiadas para desarrollar tu investigación.

5. Problemas a resolver

Un ejercicio de caso durante una asignatura o la experiencia del Prácticum suelen ser grandes viveros de ideas para un TFG o TFM. Imagina que vas a ser trabajador/a social y te toca hacer prácticas en una unidad de salud mental: ¿qué planes pondrías en marcha para tratar al tipo de personas usuarias que ves todos los días?. Imagina que en el colegio donde te preparas para ser maestro/a hay un niño/a con un trastorno poco común y te piden sugerencias para hacer su adaptación curricular. Un consejo: lleva siempre contigo un pequeño cuaderno para ir anotando las ideas que te surjan (¡suelen ser volátiles y las prisas del día a día las espantan!).

Así, la investigación es una tarea apasionante mucho más conectada con la realidad de lo que a primera vista parece. Como dijo el novelista Víctor Hugo: “Las que conducen y arrastran al mundo no son las máquinas, sino las ideas”. ¿Te atreves a apostar por las tuyas? En Docendo Discitur puedo ayudarte.