Publicación y redacción científica, TFG, TFM

4 razones para enamorarte de la biblioteca universitaria al hacer tu TFG

Como muchos lectores de este blog seguramente ya sabréis, además de docente en la universidad también he sido bibliotecaria durante varios años. De hecho, mi formación especializada se orienta hacia este ámbito. Por ello, tengo una estrecha relación con las bibliotecas y conozco sus entresijos técnicos bastante bien. Las bibliotecas universitarias son un tipo especial de ellas (por sus características y por su colección). Además, también son auxilio fundamental para cualquier estudiante, sea del curso que sea.

Mi interés por la relación entre la comunidad universitaria y sus bibliotecas viene de lejos, como ya mostré en este post de Biblogtecarios, mi segunda casa. Creo sinceramente que las bibliotecas son el corazón que mantiene la vida de cada universidad y que sin ellas, el conocimiento no podría almacenarse ni difundirse. Más allá de los libros o de los ordenadores con conexión a Internet, la biblioteca debe ser el hábitat natural de todo estudiante de TFG, TFM o tesis. Hoy quiero enseñarte cuatro grandes bazas que guarda tu biblioteca universitaria para que te dejes seducir sin complejos.

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Déjate llevar por tu biblioteca, tu TFG te lo agradecerá [Imagen: Pixabay]

1. Es gratis (o sea, como Google pero mejor)

No es ninguna novedad: los letreros que incluyen la palabra gratis atraen como el azúcar a las moscas. Pero, a diferencia de la letra pequeña de muchos de ellos, aquí no hay trampa ni cartón. No necesitas pagar para hacer en ella tu TFG y puedes utilizar un montón de servicios, tanto presenciales (consulta libre, wifi, lectura, estudio, actividades, talleres de formación…) como no presenciales (consultar tus préstamos, hacer renovaciones y reservas, solicitar materiales de otras bibliotecas, hacer sugerencias de compra…). Dentro de cada biblioteca existe un universo demasiado valioso como para desaprovecharlo.

2. Dispone de recursos variados y fiables

La inmensa mayoría de los estudiantes asocia una biblioteca a largos anaqueles con libros. Sin dejar de ser cierto, ofrece muchas más cosas: recursos electrónicos, prensa, folletos o esas bases de datos bibliográficas que tanto pueden ayudar a tu TFG. Además, piensa que cada uno de esos materiales ha pasado por un proceso de selección y tratamiento antes de llegar a tus manos, así que puedes fiarte. Si la farmacia es el taller de nuestro cuerpo, la biblioteca es la farmacia de tu TFG. ¡No te arriesgues a acabar en urgencias por una mala digestión documental!

3. Siempre hay alguien dispuesto a ayudarte

Una conocida frase del mundillo bibliotecario dice que “Google puede tener muchas respuestas, pero solo un bibliotecario/a te ayudará a encontrar la correcta”. Esto es de vital importancia para un TFG. Si tienes dudas o te sientes desbordado por la forma de afrontar una búsqueda, pregunta al personal. Estarán encantados de echarte una mano y además lo harán muy bien (han sido entrenados para ello). Aunque la tecnología es importante, aún no sonríe ni te pasa el brazo por el hombro después de darte lo que buscas 🙂

4. Te garantiza orden, sosiego… y sorpresas

Construir una rutina de trabajo adecuada es fundamental para progresar en el TFG, y evitar efectos psicológicos indeseados de los que ya he hablado en este blog: la procrastinación y la emocionalidad negativa. La biblioteca de tu universidad es un buen escenario para ejecutarla porque cuenta con instalaciones adecuadas, buena iluminación y un ambiente propicio para el trabajo intelectual. Pero además, también alimenta la serendipia, ese dato o hallazgo inesperado que puede resultar determinante para tu TFG. Trabajar en la biblioteca te mantiene alerta, más cerca de los recursos de información y por tanto, más preparado/a para transitar caminos que a lo mejor no estaban en tu plan inicial. Investigar también es dejarse guiar por la curiosidad.

Y tú ¿conoces tu biblioteca? Es un ecosistema interesante y siempre útil. Desde aquí, quiero dar las gracias a todo el personal que las mantiene en acción todos los días. Porque el TFG, sin bibliotecas, no es nada. ¡Larga vida a las bibliotecas!