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Conflicto de intereses: ¿qué es y cómo afecta a la Ciencia?

Lejos de ser un proceso aséptico y técnico, la Ciencia es una actividad donde los intereses personales y profesionales a menudo se entrelazan. El asunto ha incendiado el debate público hace unos días, tras la retirada de uno de los artículos del bioquímico español Mariano Barbacid sobre una prometedora terapia contra el cáncer de páncreas por parte de la prestigiosa revista de la Academia estadounidense PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences). El motivo: un conflicto de intereses. ¿Qué es y por qué es relevante para la investigación científica? ¿Es fiable el artículo? ¿Supone su retirada definitiva? Este post pretende dar respuestas claras a estas preguntas, sin el sensacionalismo del que a veces peca la prensa.

Mariano Barbacid, en su etapa como director del CNIO [Imagen: Diario Médico]

¿Qué es un conflicto de intereses?

Un conflicto de intereses surge cuando los intereses o vínculos de una persona investigadora tienen el potencial de influir —o parecen influir— en la objetividad de su trabajo. No implica necesariamente que la investigación sea falsa o que haya habido mala fe; se trata de una cuestión de percepción externa, transparencia y honestidad.

Los conflictos de intereses pueden ser de diversa naturaleza: financieros (recibir subvenciones de parte de una determinada industria, como sucedió en 2018 con el fallecido oncólogo catalán Josep Baselga obligado a abandonar la dirección médica del Memorial Sloan Kettering de Nueva York por ocultar pagos millonarios), profesionales (rivalidades entre grupos de investigación), personales (vínculos afectivos y/o familiares entre la persona investigadora y sus mecenas) o institucionales (universidades que reciben fondos de empresas para orientar la investigación; editores de revistas que favorecen a su propia institución). En muchas ocasiones, el conflicto es inherente a la actividad profesional: el dilema no surge del conflicto mismo, sino del deseo de ocultación.

Conflicto de intereses: consecuencias para la Ciencia

La credibilidad es uno de los pilares de la comunidad científica, que trabaja con métodos rigurosos y comprobables precisamente para resultar intachable. La omisión de estos vínculos genera varias consecuencias críticas:

1. Deterioro de la confianza

Si el público o los académicos dudan de si un resultado ha sido impulsado por un beneficio económico antes que por la excelencia científica, se resiente la credibilidad de todo el ámbito. Por extensión, termina trasladando una sombra de sospecha a otras personas investigadoras honestas. En último término alimenta el negacionismo científico al imponer la parte por el todo.

2. Socavamiento del prestigio personal e institucional

En casos extremos se pueden imponer sanciones y la retirada del artículo (retractación científica) lo que supone una mancha en el historial académico del autor o autora y un desperdicio de los recursos invertidos. Hay que decir no obstante, que el artículo de Mariano Barbacid no ha sido retirado, sino que se le ha pedido un reenvío declarando este conflicto de intereses. Es cierto que Barbacid tiene junto a otras dos personas una participación del 25% en la sociedad Vega Oncotargets para explotar comercialmente los resultados de la investigación, pero no es socio mayoritario. También forman parte de la misma la Fundación CRIS Contra el Cáncer, el CNIO o SODICAL. Pese al sensacionalismo que ha rodeado al caso, sus causas profundas han sido sobredimensionar los resultados (la terapia solo se ha probado en ratones) y una publicidad desmesurada del hallazgo, lo cual hizo albergar esperanzas irreales sobre la cura para un tipo de cáncer de alta letalidad.

ACTUALIZACIÓN 05.05.2026: Barbacid anuncia que se desvinculará de Vega Oncotargets, de la que posee acciones por valor de 750 euros [Barbacid dice que renunciará a beneficiarse económicamente de su estudio sobre la ‘curación’ del cáncer de páncreas, El País, 05/05/2026].

3. Sesgo en la interpretación

La falta de transparencia impide que otras personas investigadoras evalúen los resultados con la cautela necesaria, lo que puede distorsionar el progreso del conocimiento científico. No solo los autores de un contenido deben estar libres de sospecha, sino también los revisores, editores, patronos o financiadores de una investigación. La Ciencia es un ecosistema y cualquier alteración de un componente afecta al resto.

Cómo declarar un conflicto de intereses

Lo habitual es que el artículo o paper incluya al final una sección homónima con una fórmula de ausencia de conflicto de intereses. En caso contrario, se añade otra fórmula similar a la que sigue:

El autor/autora [Nombre] ha recibido honorarios por consultoría de parte de [Nombre de la empresa/entidad] y/o posee acciones en [Nombre de la empresa]. El autor/autora [Nombre] ha participado como investigador principal en un proyecto financiado por [Nombre de la entidad], cuyos resultados son objeto de esta publicación. Los autores declaran que estas relaciones no han influido en el diseño, la ejecución o la interpretación de los datos presentados en este artículo.

La exhaustividad es fundamental. No se declara solo el dinero, sino también viajes a congresos, apoyo técnico, donaciones de materiales o cargos directivos en organizaciones relacionadas con el tema del artículo. Han de hacerse explícitos los vínculos mantenidos desde los últimos tres años o desde el inicio del proyecto. En casos de artículos en coautoría, muchas revistas piden que cada autor firme su propia declaración.

Caso Barbacid: ¿qué ocurrirá ahora?

Según se desprende de los comunicados de la propia revista PNAS y del autor principal, el paper no está en entredicho. Al ser Barbacid miembro de la Academia de Ciencias estadounidense, la revista permitió un envío rápido (Contributed Submission), pues cada miembro puede realizar hasta dos envíos de este tipo al año. Ahora, el artículo reenviado deberá pasar el proceso habitual (Direct Submission) incluyendo la revisión de un supervisor independiente antes de publicarse definitivamente. Cuesta entender cómo un bioquímico tan curtido en investigación puede ‘olvidar’ algo así. Parece que las prisas por seguir recaudando fondos para una posible terapia han contribuido a publicar resultados todavía en fase preclínica. Cuidar la divulgación y olvidar el ego son recomendaciones importantes en la Ciencia que vienen muy bien a este caso.

Así pues, declarar un conflicto de intereses no es una confesión de culpa, sino un ejercicio de honestidad profesional. La ciencia exige que, al presentar un avance, el único interés sea la búsqueda de la verdad, protegiendo así la integridad que sostiene a toda la comunidad investigadora. ¿Conocías este caso? Si tienes dudas sobre las cautelas científicas, sesgos u otros condicionantes extracientíficos, Docendo Discitur puede ayudarte. ¡Consúltame sin compromiso!

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