COVID-19, Psicología y emociones, Tesis, TFG, TFM

3 estrategias para afrontar el estrés académico

La recta final del curso, sumada a las medidas excepcionales por la pandemia de COVID-19 es una época propicia para la aparición del estrés [puedes leer un reportaje  sobre la incidencia de la nueva situación en los estudiantes aquí: Me da más ansiedad la universidad que la pandemia]

El estrés es un fenómeno bien estudiado por la psicología. Pero la investigación científica del estrés académico es más reciente. Se define como el generado por las demandas que impone el ámbito educativo (definición de Caldera, Pulido y Martínez, 2007, citada por Berrío y Mazo, 2011 en su artículo Estrés académico). Tanto alumnos como docentes pueden verse afectados por él. Pero en esta ocasión quiero centrarme en el estrés académico de los estudiantes universitarios. Una dificultad a la que ya podemos poner cifras: según una investigación de la Universidad de Oviedo, uno de cada cinco estudiantes necesitaría tratamiento por depresión o ansiedad relacionada con su carga de trabajo.

Los estresores pueden aparecer por exigencias externas (exámenes, entregas de trabajos, miedo a hablar en público, dificultades de comprensión de los contenidos, problemas de relación en clase, etc.) o internas (altas expectativas sobre el rendimiento, deseo de mantener siempre el control, miedo al fracaso, etc.). El estrés se manifiesta de muy diversas formas y suele combinar síntomas físicos y psico-emocionales (los más habituales son: dificultades para dormir, resfriados frecuentes, pérdida o incremento del apetito, necesidad de aislarse, tristeza, irritabilidad, tendencia a discutir, baja motivación académica, absentismo, dificultades para memorizar o concentrarse, ansiedad y miedo intenso a no cumplir con los plazos u obligaciones académicas).

estres_académico
El estrés académico puntual es normal, pero no debe cronificarse ni volverse recurrente [Imagen: Pixabay]

Sufrir episodios de estrés o desgaste emocional durante los estudios universitarios o de doctorado es algo totalmente normal. Momentos como el primer o el último año de vida universitaria son especialmente proclives, ya que suponen cambios muy importantes en la vida de la persona. A continuación ofrezco algunos consejos para superarlos.

1. Márcate prioridades y organiza tus tareas

Es importante combatir la sensación de desgana y de desbordamiento estableciendo un orden. Sin forzarte, crea tu propio calendario según el grado de urgencia de cada tarea. Si al principio te cuesta mucho, dedica un tiempo fijo al estudio y ve sacando los asuntos más urgentes primero. A medida que las tareas se vayan resolviendo, ganarás más confianza para continuar.

2. Dedica tiempo a tus aficiones y relaciones personales

Para poder superar el bache, no todo se focaliza en estudiar. La parte emocional es tan importante como la académica. Habla de tu situación con tu círculo de confianza (familia, pareja, amistades). A nadie le gusta ver sufrir a un ser querido: seguro que pondrán de su parte para que te sientas mejor. Invierte tiempo en tus aficiones o descubre otras nuevas. Salir de la rutina te ayudará a refrescar la mente y a evitar los bloqueos mentales que suelen derivar en ansiedad.

3. Invierte tiempo en ti mismo/a

Vigila tu alimentación e intenta tener rutinas regulares de sueño. Tener un mínimo de buenos hábitos te permitirá mantener controlada la situación. En caso de que empeore y los síntomas te generen problemas en la vida diaria, nunca te automediques. Si te cuesta dormir, valora visitar a un médico para que te prescriba un tratamiento supervisado. Intenta hacer deporte o, si nunca lo has practicado, prueba a hacerlo: además de mejorar tu condición física, está demostrado que estimula la producción de dopamina, un neurotransmisor asociado al circuito de recompensa que reduce la ansiedad, produce bienestar y ayuda a conciliar el sueño.

Ten presente que este no es un blog médico y que se trata solo de sugerencias genéricas para momentos puntuales. Si el estrés se cronifica o sufres episodios recurrentes, debes consultar con un/a profesional. Cada vez es más habitual que las propias universidades dispongan de gabinetes psicopedagógicos que pueden ayudarte. Seguro que con un poco de paciencia y el apoyo adecuado serás capaz de superarlo. ¡En Docendo Discitur nos preocupamos de tus resultados pero también de tu salud!