Psicología y emociones, Tesis, TFG, TFM

TFG y procrastinación: 3 armas para vencerla

Dar comienzo a un TFG es una de las tareas más difíciles para un estudiante que nunca ha realizado trabajos de esta complejidad. A veces, las dudas son tantas que terminas cayendo en brazos del enemigo invisible: la procrastinación. Lo vas dejando, lo evitas, lo ignoras… En definitiva, difieres continuamente el momento de sentarte frente al ordenador y comenzar a darle forma.

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Fuente: Pixabay

¿Vagancia? ¿Temeridad? No. Sencillamente, estás superado/a por la responsabilidad y no sabes cómo focalizar tu energía para ser más productivo/a. Esto es algo muy normal en cualquier investigador (incluso los más experimentados pasan por períodos de procrastinación). Solo necesitas saber cómo controlarla para que no devore tu TFG o TFM. Te explico cómo en 3 sencillos pasos:

Habilita tu propia oficina

Si vas a trabajar, hazlo en serio y dispón de lugar y horario fijos para realizar tu TFG. Nuestro cerebro necesita rutinas para conectar con las tareas intelectuales. Es importante que asocies el TFG a un lugar físico concreto: puede ser tu habitación, tu facultad, el aula de estudio de tu residencia estudiantil… La biblioteca universitaria te puede ayudar con su ambiente tranquilo y sus abundantes recursos. Lo importante es que intentes mantener cierta constancia para que tu mente se “encienda” cada vez que pisas ese lugar.

Trocea tus tareas: 4 es 2+2

Desmenuza tus tareas en varias actividades más pequeñas. Resulta fundamental que te marques objetivos parciales que puedas ir cumpliendo: corregir el índice preliminar, pensar bien el título, ver dónde está la información que necesitas y pensar cómo la vas a organizar… No intentes hacerlo todo a la vez o te desmotivarás deprisa. Lo importante es tener un ritmo de trabajo, aunque sea lento. Una vez que estés en funcionamiento, serán las necesidades de tu  TFG o TFM las que te lo vayan marcando ¡y ni te habrás dado cuenta!

No corras, pero avanza

La perseverancia es fundamental en un TFG, TFM o tesis. De lo que se trata es de generar rutinas, no de luchar continuamente contra ti mismo/a. Reduce distracciones (cierra Facebook, silencia WhatsApp) y dedica toda tu atención a cada una de las micro-tareas que hayas organizado. Anota las dudas que vayan surgiendo para que no te despisten. Planifica tu trabajo por fases o capítulos y date un pequeño premio cada vez que consigas terminar lo planeado dentro del plazo marcado: un helado, un paseo, una caña con amigos/as… Te ayudará a mantener la motivación y a retomar la siguiente sesión con más ganas. Pasito a pasito, habrás completado el camino.

Hábito, buenos materiales y un poquito de esfuerzo son los pilares básicos de cualquier TFG o TFM. Si necesitas ayuda, en Docendo Discitur podemos tenderte una mano. ¡No dejes de consultarme tu caso!