Plagio, Publicación y redacción científica

4 motivos de rechazo de un artículo o “paper” y cómo evitarlos

La producción de resultados y su difusión a través de revistas científicas es una función básica para todo investigador/a. El esfuerzo invertido carece de sentido si no puede hacer llegar sus hallazgos a la comunidad interesada y a la sociedad. Ya he ofrecido en otro post una breve guía para noveles que desean enviar sus artículos a una revista.

Hoy vamos a tratar la otra cara de la moneda: el rechazo. ¿Qué pasa cuando te dicen que no les interesa tu paper? Vaya por delante que a nadie le gusta escuchar un no por respuesta cuando se ha dejado la piel en esos 10 o 12 folios. Pero es algo que sucede, sobre todo en los inicios de la carrera investigadora. Es más frecuente de lo que parece y conviene analizar a fondo los motivos, para poder evolucionar y perfeccionarse. La mayoría de las veces, hay un grupo común de causas que el investigador/a novel desconoce, porque cree que solo le ocurre a él o ella (y suele estar equivocado/a). Este post os ayudará a descubrirlas.

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Novedad, buen diseño y cuidado en la redacción son claves para evitar el rechazo. [Imagen: Pixabay]

1. El tema no encaja, no es oportuno o novedoso

Es muy importante dedicar tiempo a elegir a dónde quieres enviar tu trabajo, porque una mala elección suele implicar una alta tasa de rechazo. Dado que el número de posibles revistas es muy elevado, debes investigar minuciosamente cuáles son las más adecuadas. Lee bien las instrucciones para autores que suelen figurar en sus páginas web. Truco: si tu trabajo es muy específico, busca las microespecialidades que más se le acerquen (por ejemplo, si tu artículo va sobre apoyo escolar a la dislexia, busca una revista de necesidades educativas especiales, y no sobre pedagogía en general). Si tu tema ya ha generado mucha investigación, quizá debas buscar lagunas no tratadas o un enfoque más innovador. Aquí también funciona la más elemental ley del mercado: cuanto más abunda un recurso, menos valor tiene.

2. Fallos o debilidades en el diseño del estudio

La consistencia metodológica es lo primero que se suele valorar en un artículo, incluso por encima de los propios resultados. Y tiene su lógica: la primera depende solo del personal investigador, pero los segundos no. Tal vez tus objetivos estén sobredimensionados, los métodos estén mal aplicados o la pregunta de investigación no sea acorde con el planteamiento del estudio. La ambición excesiva o la debilidad estadística penalizan cualquier investigación. Asegúrate de utilizar instrumentos validados y de relacionar tus hallazgos con el contexto.

3. Escritura deficiente y poco rigurosa

Además del fondo, también importa la forma: a nadie le gusta llevarse a los ojos un truño (aunque tenga 10 páginas). A veces, el principal problema de los artículos es que están mal escritos o desastrosamente organizados y eso desvirtúa por completo el mensaje. Asegúrate hacer una revisión a fondo de la redacción y de presentar el contenido de acuerdo a la estructura solicitada por la revista (o encarga estas tareas a un profesional). Y por favor, sé conciso y breve: nada de circunloquios, ambigüedades o ideas de relleno. Las personas revisoras los detectan enseguida y no les gusta perder el tiempo (seamos sinceros: estarán pensando “next” incluso antes de terminar de leerlo…).

4. Falta de ética

El uso excesivo de autocitas, el plagio y las duplicidades (publicar artículos muy similares o iguales en distintas revistas) también penalizan. Piensa que quienes te evalúan pertenecen a un reducto de especialistas que conocen bien el tema: al final es sencillo detectar a alguien que intenta trocear sus papers como si fueran piezas de embutido. Esta clase de prácticas no solo afectan a un artículo en concreto, sino que generan desconfianza sobre la persona autora. Prácticas poco rigurosas como recurrir reiteradamente a revistas depredadoras o a editoriales parasitarias también entrarían en este campo de la ética dudosa. Son vías rápidas para cerrarte no una, sino varias puertas a la hora de publicar.

Escribir artículos requiere técnica y paciencia, pero siempre es bueno contar con asesoramiento especializado antes de pensar en publicar un texto académico. Recuerda que en Docendo Discitur puedo evaluar tu texto y ayudarte a reducir el riesgo de rechazo. ¡Consúltame sin compromiso!

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