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Desenmascarando a las editoriales depredadoras que hacen spam académico

La vida del investigador es apasionante; también una carrera de fondo en la que la competitividad es muy alta. Publicar se convierte en una exigencia para mantenerse en el circuito académico y destacar en la especialidad que obliga a hacer casi cualquier cosa (como un profesor de la ULL cuyo CV fraudulento saltó al periódico El País). Aquí es donde entran en juego las llamadas editoriales depredadoras o parasitarias, que inundan el mercado de spam académico. ¿Cómo funcionan? Su gancho es sencillo pero eficaz, muy similar al de las revistas depredadoras de las que ya he hablado en este blog. Publican sin ningún filtro de calidad y al final es el autor o autora quien termina pagando la tirada tras perder derechos sobre su obra. Aunque es perfectamente legal (se cubren las espaldas pidiendo el consentimiento a los autores por escrito), no es un proceso honesto (alimentado, todo hay que decirlo, por un ecosistema científico salvaje). 

Caso típico: un/a investigador/a novel acaba de terminar un TFMTFG o tesis: se ha esforzado y ha conseguido una nota digna. Una editorial desconocida le ofrece publicar su trabajo debido a su extraordinaria calidad. ¿A quién no se le dibuja una sonrisa en la cara ante la proposición de publicar un libro? Lo sé porque yo también la recibí en el año 2011, recién terminado mi posgrado en Gestión Documental. Pero en mi caso confluían dos factores no muy frecuentes: ya había publicado papers en revistas académicas y además he sido bibliotecaria, por lo que conozco a fondo el circuito comercial de la edición. La velocidad de los plazos y la palabrería hueca me hicieron desconfiar. Una breve investigación me llevó a desenmascarar lo que oculta el modelo de negocio de estas pseudoeditoriales. En este post te lo descubro para que puedas decidir con conocimiento de causa. 

spam academico
Una editorial parasitaria es como una rata: se comerá tu queso sin darte nada a cambio. [Imagen: Pixabay]

1. Te engatusan con zalamería

El primer paso es seducir al autor o autora contando maravillas sobre su trabajo con frases hechas. ¿Cómo van a saber si es bueno si ni siquiera lo han leído? La realidad es que tienen asesores comerciales que rastrean perfiles de profesores y  egresados. Parte de su sueldo depende del volumen de personas que sean capaces de captar y, si consiguen colarles el caramelo, publican TFG y TFM como quien envasa latas de atún: rápido y en cantidades industriales. Pero pensándolo en frío, solo hay dos formas de considerarlo: si la investigación es del montón no va a generar interés (tal vez podrías darle un repaso y hacer un paper) y si es muy buena, morirá sepultada bajo una pila de libros infumables. (Ejemplo real: así trabaja la editoral EAE y por qué no es recomendable publicar con EAE). Si crees que tu trabajo tiene posibilidades de ser publicado, huye de sus halagos. Hay opciones más serias (incluso la autoedición).

2. Te esclavizan sin que te enteres

Un TFG, TFM o tesis nunca se publican como libro tal cual han sido aprobados por el tribunal, sino que se elaboran versiones aptas para el gran público. Editar un libro es un proceso complejo que requiere herramientas y conocimientos especializados (por eso existen profesionales de la edición y las artes gráficas). En una editorial parasitaria, nadie va a supervisar tu texto, ofrecerte apoyo ni asesorarte sobre cuál es la mejor composición para tu libro (¿en serio un texto de Arte es igual que uno de Química?). Bajo un supuesto control del proceso por parte del autor o autora dejan que tú les hagas la parte del trabajo que correspondería a una editorial decente. Incluso suelen tener un generador de plantillas de portadas que hace que todas sean muy similares o casi iguales. La editorial parasitaria no hace absolutamente nada más que dar coba al autor o autora hasta que lo tienen en el bote y luego le explota sin miramientos.

3. Te cobran por apropiarse de tu trabajo

Una vez que has preparado el texto y realizado tu portada clónica de otras muchas de su catálogo, te pedirán dinero por hacer una tirada de, pongamos, 200 ejemplares. Debe ser porque le sale muy caro editar todo lo que tú les has hecho GRATIS. Pero, a la vez, el autor cede los derechos de explotación de su obra. Ahí está la clave de su negocio. A partir de aquí, tú puedes quedarte con un par de ejemplares y encargarte de vender el resto si quieres recuperar la inversión, mientras la editorial lo cuelga en su web a precios anormalmente elevados para un novel… y fin. Olvídate de recibir apoyo para la comercialización, campañas publicitarias y mucho menos acceso a las estanterías de FNAC o Casa del Libro. Por muchas amistades que tengas, vender libros sin conocer el mercado editorial es duro (y más sin son textos académicos). ¿Quien va a pagar 20 euros o más por un libro pobremente editado de alguien desconocido?. Las editoriales parasitarias conocen la respuesta… y les da igual porque ya han ganado su parte sin tener que mover un dedo.

4. No siempre cuentan en los baremos de méritos

Todo esto que acabo de explicar podría ser comprensible si al final tu libro acabase formando parte de los méritos baremables de investigación. Pero no siempre es así. En primer lugar, se trata de una forma encubierta de pago por publicación que no está regida por las reglas del mercado editorial tradicional. Esta forma de proceder genera desconfianza sobre la calidad del texto (hablemos claro: publicar en una editorial académica seria está al alcance de pocas personas porque es necesario tener una trayectoria consolidada). Pero además, muchas instituciones científicas están emitiendo advertencias sobre el spam académico y publicando listados de editoriales que NO CUENTAN en la puntuación de méritos al no tener comités de valoración de manuscritos (puedes ver un comunicado de SEDICI Argentina sobre prácticas editoriales sospechosas). ¿De verdad te compensa publicar así tu libro?

Hoy existen alternativas fiables para dar a conocer tu trabajo si eres novel. Antes de aceptar una propuesta, estudia bien su procedencia y condiciones. Asesórate sobre las consecuencias legales antes de firmar para no llevarte sorpresas desagradables. Recuerda: el spam académico es un problema que nos afecta a todos porque rebaja la calidad de la ciencia e impide avanzar al conocimiento. No alimentes a los tiburones que se lucran con tu esfuerzo: mi recomendación es buscar opciones transparentes que te aseguren un producto digno y sobre todo te permitan preservar el control sobre tu obra. ¡Consúltame tu caso!

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