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Exámenes en confinamiento: 4 tips para mantener la motivación

La actual pandemia de COVID-19 no solo nos ha recluido en casa, sino que ha convertido cualquier actividad en algo extraordinario. Una de las cosas que suelo preguntar a mis estudiantes antes de iniciar cada clase es cómo están llevando el confinamiento. El bienestar psicológico y mental es fundamental también para estudiar, porque si algo se desequilibra dentro de nosotros, es difícil rendir bien. 

Se acerca el mes de mayo y con él, la recta final del curso. Para cualquier estudiante universitario esta época genera estrés en condiciones normales. Si le añadimos una pandemia, la imposibilidad de salir de casa y exámenes online, el resultado puede ser explosivo. Para evitar sufrir más de la cuenta, aquí van unas cuantas estrategias.

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Mantenerse activo y no perder la perspectiva son el carburante de la motivación en plena pandemia [Imagen: Unsplash]

1. Estudia y prepárate como lo harías normalmente

Aunque las circunstancias son extraordinarias, el curso sigue. Por lo tanto, debes mantener rutinas que te permitan prepararte lo mejor posible. El hecho de que los exámenes sean online no significa que el nivel baje, o que vaya a darse un aprobado general. Para evitar sustos, que los exámenes te pillen descansado/a y bien dispuesto/a.

2. Sé ordenado y mantén rutinas de sueño

Establece un horario y dedica más o menos el mismo tiempo a cada materia, dentro de una cierta flexibilidad. Anota las fechas de entrega de los trabajos o tareas y ve tachándolos de tu lista. Recuerda reservar tiempo para hacer repasos de materia ya vista o consultar dudas. Lo ideal es que tengas todo más o menos estructurado antes de cada examen. Una buena alimentación y la higiene del sueño serán tus aliados: dormir bien afianza lo aprendido durante la jornada y es una pieza importante en la construcción de nuevos aprendizajes.

3. Ponte retos (y prémiate por superarlos)

Al estar siempre en el mismo lugar cerrado perdemos la perspectiva. Es importante individualizar cada día con un pequeño reto, ya sea de estudio o de otra actividad (por ejemplo: estudiar X cantidad de páginas, hacer con éxito X repeticiones de tu rutina de ejercicio físico o terminar el libro que estés leyendo). Al final del día, date un premio: un baño relajante, un trozo de tu chocolate favorito… Eso te estimulará y al mismo tiempo mantendrá alerta tu mente. Nuestro cerebro necesita novedades para funcionar: si no hay estímulos exteriores, crea los tuyos propios mientras dure el confinamiento.

4. Reflexiona desde el optimismo

Con el paso de los días es normal tener bajones o sentirse más desanimado/a. No te castigues en exceso por ello, pero tampoco te dejes abatir. Esta es una situación complicada, pero ya ha habido otras antes y es posible que vengan nuevas. Relativiza y aprovecha esta circunstancia para reflexionar. ¿Qué has aprendido? ¿Qué valoras ahora más que antes? Pase lo que pase, el confinamiento tiene fecha de caducidad y tenemos que estar listos para una nueva normalidad. La vida es cambio y nuestro mayor logro es saber adaptarnos: eso es lo que nos ha permitido llegar a la cúspide de la evolución. [Aquí puedes leer un reportaje sobre el optimismo y el pesimismo en nuestras emociones y expectativas]

Desde Docendo Discitur queremos apoyarte para que no pierdas el curso, incluso en una circunstancia tan excepcional como esta. ¡Ánimo, suerte y adelante!