Oposiciones, Técnicas de estudio

3 estrategias para los parciales y para opositar

A mitad de curso, llega el parón de los exámenes parciales. Unas fechas clave en el curso para repasar lo realizado hasta el momento, caracterizadas por prisas y estrés. Para que no te pille el toro, te presento 3 sencillas estrategias que te ayudarán mucho tanto en esta fase, como en el futuro. Estas 3 formas de proceder te servirán para preparar exámenes e incluso una oposición.

El buen aprendizaje es activo, no pasivo: organízate, repasa y descansa [Imagen: Unsplash]

1. Organizar el tiempo

Ser productivo a efectos de rendimiento del tiempo es básico. Una de las cosas que más ansiedad produce es la sensación de no llegar a todo. Mal gestionada, conduce a la procrastinación. Para evitarla, haz antes un calendario con sesiones específicas, empezando por las materias (o temas, si opositas), más difíciles. Deja lo que mejor se te dé para el final. Así notarás menos la fatiga y mantendrás mejor la motivación. La técnica pomodoro, de la que ya he hablado en este blog, es una gran aliada.

2. Hacer resúmenes-clave

Los resúmenes no son solo un truco para obligarte a estudiar, sino que debes aprovecharlos como herramienta de trabajo a largo plazo. Escribir sobre algo lo fija con más intensidad en el sistema cognitivo, así que utilizar tus propias palabras y sistemas te permitirá tener mucho trabajo adelantado para el momento en el que el tiempo apremie. ¿Qué debe incluir un buen resumen?:

  • Tema principal [Letra grande]
  • Temas relacionados (subtemas). [Letra menor, ideas conectadas y jerarquizadas].
  • Datos clave a retener (ideas-fuerza, fechas, conceptos) [Subrayado o resaltado].
  • Anotaciones personales de refuerzo [En los márgenes, mejor en un color distinto].

3. Planificar repasos

Además de estudiar los temas, es importante tenerlos frescos. Haz sesiones intermedias de repaso de varios que ya hayas visto. Ayúdate de los resúmenes-clave (de una carilla como máximo) para tener a mano la información crítica que no debes olvidar. Cuidado con las malas costumbres: repasar justo antes de entrar al aula no te dará suerte; en el peor de los casos, sólo incrementará tus dudas o hará que mezcles lo que no tengas claro. El último repaso siempre es más eficaz entre 9 y 12 horas antes del examen, para dejar al sueño hacer su trabajo reparador en el sistema cognitivo y la memoria. Es una cuestión psicobiológica.

¿Conocías estas técnicas? Estudiar no debe ser un acto pasivo. Si de verdad buscas sacarle partido y aprovechar bien el tiempo invertido, lo que interiorices deberá permanecer contigo en su mayor parte. Esto es lo que da sentido y significado al hecho de formarse y aprender. Un estudio bien hecho modificará tus esquemas mentales de forma persistente, haciéndote más flexible, capaz y resiliente. En Docendo Discitur puedo ayudarte. ¡Consúltame!