Plagio, Tesis, TFM

No copiarás: casos famosos de plagio académico

El plagio o copia indebida sin citar la fuente es un fenómeno antiguo. Están bien documentados los casos de plagio en la literatura o en las artes. En el mundo académico su relevancia mediática es más reciente, pero eso no implica que no existiera. Simplemente, quedaba oculto dentro de círculos restringidos. En los últimos tiempos eso ha cambiado gracias a investigaciones periodísticas. Vamos a repasar algunos casos sonados de plagio académico. Tal vez te lleves sorpresas.  

El plagio: ese atajo corto y tentador que es un delito [Imagen: Pixabay]

1. Casos de plagio españoles

URJC: la trama que daba títulos de Máster a la carta

El caso más mediático tal vez sea el de Fernando Suárez, exrector de la Universidad Rey Juan Carlos y que abrió la caja de los truenos en nuestro país entre 2016 y 2017. A raíz de una investigación realizada por la cabecera digital El Diario en la que se probaba que sus publicaciones estaban llenas de copias sin citar de obras de otros, este profesor de Historia del Derecho convocó unas elecciones a las que no se presentó, evitando así el trago amargo de la dimisión. Sin embargo, tiempo después se supo que seguía recibiendo recompensas económicas de la URJC por investigar, como ya he contado en este blog. La repercusión del asunto fue tal que la URJC quedó bajo sospecha. No era para menos. De nuevo El Diario reveló que en esa universidad había cursado un Máster la expresidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, que resultó ser simulado. Su TFM nunca apareció, como también conté en este blog aquí y aquí. Declaró como imputada en julio de 2018 y finalmente dimitió, aunque lo que le dio la puntilla fue un supuesto robo de cosméticos en un supermercado. A comienzos de 2019, el Ministerio Público pidió para ella una pena de tres años y tres meses de prisión por el llamado Caso Máster. [Puedes ver aquí algunas perlas de su declaración en el juicio]. En febrero de 2021 Cifuentes fue absuelta del delito de falsedad documental, aunque las personas que manipularon el acta de su supuesto TFM sí fueron condenadas. Pablo Casado, líder del PP, también cursó un Máster en condiciones parecidas bajo el paraguas de la URJC. Su reacción fue mostrar en rueda de prensa los supuestos trabajos con los que obtuvo el Máster: un par de mamotretos encuadernados en espiral que enseñó de lejos y sin dar acceso al contenido. Para la justicia fue suficiente esta vez, pues el Supremo rechazó seguir investigando y su caso fue archivado en 2018.

El perfil político de Casado y Cifuentes condujo a destapar indicios sólidos de una trama de falsificación, gestionada por el catedrático de Derecho Constitucional Enrique Álvarez Conde, para proporcionar títulos a personas relevantes sin superar ninguna prueba oficial. Lo más vergonzoso es que se hizo bajo el manto institucional de una universidad pública, de la que Álvarez se servía como un capo mafioso. Aunque fue procesado como cerebro de esta red en noviembre de 2018, su fallecimiento en abril de 2019 hizo imposible la condena judicial. [Más info en: Los protagonistas del Caso Máster tres años después].

El septiembre negro de Pedro Sánchez y su ministra

Ni siquiera el Gobierno se ha librado de la sombra del plagio. Tanto el presidente, Pedro Sánchez, como la por entonces ministra de Sanidad, Carmen Montón, fueron acusados de plagiar sus respectivos trabajos de titulación en septiembre de 2018. El TFM de Carmen Montón fue el que acumuló más evidencias y le terminó costando el cargo. Sánchez puso su tesis doctoral a disposición pública [puedes leerla aquí], lo cual generó colas inauditas para consultarla en un país que no se caracteriza precisamente por su apego a las bibliotecas. El software antiplagio probó que no había sido copiada. Vox presentó una querella contra Pedro Sánchez por falsedad documental y otros delitos que fue archivada por el Supremo en abril de 2019, al no apreciarse indicios de ninguno de ellos.

2. Casos de plagio extranjeros

Alemania, el país que caza a los copiones   

La nación que se suele poner como ejemplo de eficacia y buen hacer en muchas cosas, ha sido escenario de varios casos sonados. Parece que el país germano siente tanta pasión por cursar el doctorado (que tiene mucha relevancia social), como por crucificar al que hace trampas para conseguirlo. En 2014, Gerd Müller, de la Unión Social Cristiana fue acusado de plagio por el llamado cazador de plagiarios Martin Heidingsfelder. Lo curioso es que su tesis doctoral tiene más de 25 años, lo cual no le libró de una investigación por parte de la Universidad de Ratisbona. Por su parte, la ministra Annette Schavan, aliada y amiga personal de Angela Merkel, renunció a la cartera de Educación al descubrirse que había plagiado. No han sido los únicos. En este reportaje titulado Doctores en plagios hay una amplia lista de copiones bien documentada.

Perú y el congresista que copiaba

El candidato presidencial y fundador de Alianza para el Progreso César Acuña fue acusado de plagio en 2016. Acuña cursó un doctorado en Universidad Complutense de Madrid en 2009 y es dueño de un consorcio de tres universidades privadas con decenas de sedes diseminadas por Perú. Su investigación fue un estudio cuantitativo en el que utilizó encuestas a estudiantes de la Universidad César Vallejo (una de las que forman parte del consorcio homónimo de su propiedad). Lo curioso de este caso es que muchas de las copias literales (en algunas partes la tesis arroja un 80% de similitud), fueron detectados por ciudadanos a raíz de un hecho casual y a la vez inquietante: Acuña fue invitado a una Conferencia de Ejecutivos en la que tuvo serias dificultades para leer su intervención, lo que llevó a muchas personas a preguntarse cómo habría podido realizar una tesis tan compleja. En su defensa solo pronunció una frase que se hizo célebre: No es plagio, es copia”, según recoge Wikipedia.

El plagio es un atajo relativamente sencillo al que es fácil recurrir. Pero el hecho de que algunos políticos influyentes lo cometan no lo justifica en ningún caso. Recuerda que es un delito contra la propiedad intelectual y motivo de anulación de trabajos académicos. Solo puede perjudicarte, echando por la borda tu legítima aspiración de titularte. ¡En Docendo Discitur sé cómo evitarlo!