Actualidad, Plagio

¿Recompensa a plagiadores en la URJC?

Empezamos 2020 con uno de los temas estrella de este blog: la deshonestidad académica. El exrector de la URJC Fernando Suárez Bilbao, acusado de plagio recurrente en sus publicaciones, vuelve a la actualidad tras dejar su puesto en 2017. El profesor de Historia del Derecho, que convocó elecciones a las que no se presentó para evitar dimitir tras probarse que había copiado a otros, sigue ejerciendo y acaba de recibir una gratificación económica de su universidad por su labor como investigador. Algo sorprendente teniendo en cuenta su trayectoria. Dice el dicho popular que Roma no paga a traidores, pero, por lo visto, la URJC sí paga a plagiadores.

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Fernando Suárez es condecorado por Cristina Cifuentes durante una celebración del Dos de Mayo en Madrid. Ninguno tiene ya responsabilidades institucionales pero ambos están relacionados con prácticas dudosas de la URJC [Imagen: Wikimedia Commons]

Hagamos memoria. Fernando Suárez es catedrático de Historia del Derecho en la URJC desde 2008; cinco años más tarde fue elegido rector de esa universidad relevando a Pedro González-Trevijano. A finales de 2016 fue acusado de al menos once plagios literales de trabajos ajenos a lo largo de su carrera. Por ejemplo, copió parte de la tesis de una alumna de la Complutense, plagió obras de su propio padre, el medievalista Luis Suárez (protagonista de una mediática polémica a cuenta de su biografía de Franco para la Real Academia de la Historia en la que se negaba a considerarlo un dictador), también copió a un profesor de Harvard, a un historiador y rabino de la Universidad Hebrea de Jerusalén o a un exdirector de la Real Academia de la Historia. Dos de estos plagios llegaron a los juzgados: el catedrático jubilado de la Universidad de Barcelona Miguel A. Aparicio lo demandó por plagiar “literal y totalmente” 111 páginas de una obra de 180 y otro profesor interpuso una segunda demanda. La URJC anunció en 2016 que abría una investigación por el caso de Suárez de la que nada se ha sabido [datos extraídos de un reportaje de Eldiario.es]. Las únicas consecuencias concretas han sido su expulsión como vocal en la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE) y su dimisión como académico de la Real Academia de la Historia y como director de un prestigioso anuario publicado por el Ministerio de Justicia (puesto para el que le designó el entonces ministro Alberto Ruiz-Gallardón).

Las compensaciones monetarias por investigación son habituales en las universidades públicas y están reguladas. Tanto el Ministerio como las universidades tienen programas de incentivos para premiar a los mejores investigadores, que han de cumplir una serie de requisitos para disfrutarlos. En el caso de Suárez, se trata de una ayuda de la propia URJC cuyo objetivo último es “contribuir a la mejora de la calidad de la producción científica del personal docente e investigador, a fin de reconocer y potenciar su actividad investigadora (…)” [cita extraída de la convocatoria de incentivos a la investigación URJC 2019]. Curiosa forma de estimular la excelencia: gratificar a un plagiario cuya trayectoria académica ha acabado en los tribunales.

Creo que es importante que estos casos se conozcan y no queden reducidos a chascarrillos dentro de los círculos académicos. Como ya he dicho al tratar otras malas prácticas en ámbitos como Medicina, el plagio es un tema serio que no solo afecta a quien lo comete, sino a toda su disciplina y a la ciencia en general. No tiene sentido que por un lado advirtamos continuamente al alumnado sobre las consecuencias del plagio y por otro se recompense a profesores que roban como si hubiesen competido en igualdad de condiciones con otros colegas que no lo hacen. Cualquier universidad, y muy especialmente si es pública, debe arbitrar medidas para retirar a las personas plagiarias sus responsabilidades institucionales o académicas, incluyendo sanciones económicas y deméritos en su hoja de servicios. Solo así podremos abordar esta cuestión con eficacia y sentido ético entre los estudiantes e investigadores.