TFM

TFM del Máster de Profesorado: 3 claves para triunfar

A nivel general, TFM es un trabajo de fin de titulación que guarda algunas diferencias con el TFG, como ya he explicado. Sin embargo, hay un TFM especial que produce más quebraderos de cabeza de los habituales: me refiero al Máster de Profesorado de Enseñanza Secundaria. ¿Por qué? El tema daría para debatir, pero digamos que el diverso perfil del alumnado que lo cursa dificulta un nivel de partida homogéneo. Además, en algunos casos se trata de la primera investigación que sobre un tema (educación y didáctica) a veces muy alejado de los estudios previos de Grado, lo cual complica (más) las cosas.

Lo primero que hay que entender es que la finalidad principal aquí es ENSEÑAR. Plantear con acierto un TFM del Máster de Profesorado tanto si se procede de Ciencias como de Humanidades, no es misión imposible si se tienen en cuenta tres rasgos que expongo a continuación.

El Máster de Profesorado no te convierte en buen docente, pero abre camino. [Imagen: Unsplash]

1. Objetivos didácticos claros

Ningún TFM sirve para nada si no queda claro desde el principio qué se pretende hacer. Los objetivos didácticos de lo que se va a proponer deben ser explícitos y breves. Ello implica enunciarlos con verbos (analizar, explicar, evaluar, medir) y no con intenciones, deseos ni suposiciones. Hay que ser humilde y plantearlos dentro de los límites del propio TFM, sin abarcar más de lo que es posible para el estudiante. [Ejemplo: si nunca has impartido clase, por mucho que te cuenten lo maravilloso que es el modelo de flipped classroom, tal vez te convenga otro enfoque más clásico, pero que te permita sacarle todo el partido]. Cuanto más ambicioso es un TFM, más posibilidades hay de que se estropee hasta ser un laberinto sin salida.

2. Conexión con el currículo

El currículo educativo es el conjunto de estándares recogidos en la legislación para cada etapa y nivel por parte de la administración educativa del Estado. Incluye objetivos, contenidos, competencias, metodologías y evaluación. Dentro de la diversidad de medios disponibles, ningún TFM aplicado tiene sentido si no se explica cómo va a contribuir a las competencias establecidas por el currículo. Antes de lanzarte a desarrollar nada, empápate del currículo de tu Comunidad Autónoma y piensa en planificaciones a partir de él y no al revés. Un TFM que no hace explícita la conexión con el currículo no alcanza una mínima calidad y puede ser motivo de rechazo. Merece la pena dedicarle tiempo.

3. Metodologías concretas

En todo proceso de enseñanza-aprendizaje, el método didáctico es muy importante. No hay opciones buenas ni malas, sino ajustes (o desajustes) metodológicos entre el profesor y las necesidades, edades y madurez de sus estudiantes. Por eso, además de lo que se enseña, igual de importante es cómo se va a enseñar. Acostúmbrate a hacer explícito el arsenal metodológico que vas a usar y por qué es el más adecuado para tu propósito. Aunque a primera vista pueda parecer inútil, fortalece cualquier TFM y te ayudará a desarrollar destrezas que más adelante podrás utilizar para presentarte a oposiciones.

El Máster de Profesorado es una formación muy específica que abre un campo de actividad complejo y apasionante. Enseñar es mucho más que una profesión y debes estar siempre al día si quieres ejercer con garantías. Seguramente le dedicaré más posts, así que ¡sígueme en Docendo Discitur y no te pierdas nada!