Defensa oral, Psicología y emociones, TFG, TFM

5 consejos para contestar al tribunal de tu TFG

La defensa oral es el último trámite antes de obtener el TFG. Ya hemos hablado de ella en este blog y mi experiencia me dice que es uno de los trances que más miedo genera entre los estudiantes. En parte es normal ante la falta de exámenes orales en las actuales titulaciones de Humanidades, pero resulta una forma muy útil de evaluar y medir la madurez de un estudiante y de su TFG.  Por ello, es importante prepararla a conciencia.

Pero no es lo único a lo que debes prestar atención. Los comentarios y apreciaciones del tribunal son una parte importante del acto de defensa y es vital tener herramientas para afrontarlos. ¿Cómo entrenarte para esta situación? Aquí  te dejo unas cuantas estrategias para salir de ese momento con elegancia y saber estar… e incluso puede que arañando unas décimas que hagan subir tu calificación.

contestar-tribunal-TFG-TFM
Calma, brevedad y solidez: tres armas que convencerán a cualquier tribunal, Fuente: Pixabay

Escucha con atención sin interrumpir

El autocontrol y la calma son fundamentales. No empieces a hablar hasta asegurarte de que tu interlocutor ha terminado de hacer su comentario, aunque sepas perfectamente la respuesta. Toma notas por escrito si lo necesitas para no olvidar lo fundamental de la pregunta. No tienes por qué atropellarte. Así ganarás unos breves segundos para poner en orden tus ideas y elaborar mejor tu discurso.

Tómate tu tiempo y nunca (repito: nunca) hagas juicios sin base

En relación con lo anterior, no olvides nunca que todo lo que digas debe estar basado en conocimientos. Y tú que has leído y trabajado duramente para llegar hasta este día, tienes bastantes (incluso muchos) sobre el tema de tu TFG. Aprovéchalos para lucirte y demostrar que eres capaz de dar explicaciones coherentes sobre cualquier aspecto de tu trabajo (por ejemplo: “He elegido este enfoque porque es el más novedoso en el ámbito de conocimiento de Educación, como demuestran investigaciones realizadas en los países X, Y, Z en los últimos tres años. Considero que merece la pena explorarlo para comprobar su eficacia en España; proyectos como el que yo presento hoy aquí pueden contribuir a ello”). Si has preparado bien la defensa y conoces los puntos fuertes y débiles de tu investigación, te resultará fácil contra-argumentar. No tienes que convencer a todo el mundo, pero sí demostrar que eres consciente de las implicaciones del trabajo y puedes justificar con solvencia las decisiones que has tomado.

Evita gesticular demasiado o mostrar asombro

Para romper el hielo y mostrar tu disponibilidad, puedes concluir tu exposición diciendo “Quedo a disposición de los presentes para cualquier consulta o cuestión que deseen plantearme”, con una gran sonrisa 🙂 La comunicación personal es muy importante porque no se transmite solo con palabras, también con gestos o expresiones que el emisor no ve, pero los receptores sí. No te revuelvas en la silla, no arquees las cejas, no te encojas de hombros ni coloques los brazos en posición defensiva al escuchar una pregunta o un comentario. No es un ataque hacia ti, es una parte más del acto de defensa y busca tantear la solidez de tu TFG y tu madurez personal.  Solo piensa cómo responder lo mejor posible.

Si vas a objetar, hazlo con respeto y elegancia

Puede suceder que algún miembro del tribunal diga algo con lo que no estás de acuerdo. Es normal, no estás obligado/a a concordar siempre. Solo vigila cómo se lo transmites. Ejemplo: no es lo mismo exclamar: “¡Pues yo creo que usted se ha equivocado al valorar este apartado, porque yo no podía alargarlo más! que replicar: “Si he entendido correctamente su apreciación, Profesor Torres, mi impresión es que no ha valorado bien el apartado X, que he abreviado para cumplir con las limitaciones de espacio”Puedes mostrar tu opinión sea cual sea, siempre que lo hagas con base científica, delicadeza y respeto.

Evita las confrontaciones y las discusiones bizantinas

No te interesa indisponer al tribunal ni crear mal ambiente, así que nunca entres en discusiones. Las respuestas han de ser fundamentadas, sencillas y breves. Una vez realizadas, la pregunta llega a su fin y se pasa a la siguiente o se da por concluido el turno de preguntas y observaciones. No es necesario ni conveniente alargar demasiado una respuesta: pueden surgir situaciones indeseadas que nada aportan a lo que se está tratando.

En Docendo Discitur sabemos cómo hacer que tu defensa sea un éxito. ¡Consúltame tu caso!