Publicación y redacción científica

¿Eres editor de una revista de impacto y no lo sabes?

Ya he hablado en este blog de las revistas depredadoras o predatory journals. Se trata de cabeceras que bajo su apariencia de seriedad académica, tratan de captar originales con procedimientos poco lícitos. Ahora, desde EE.UU., nos llega otra práctica tan sorprendente como cuestionable: los miembros de comité editorial que no saben que lo son y figuran sin consentimiento para dar caché a la revista. Veamos un caso real que ha destapado Science.

Las prácticas deshonestas son habituales en el sistema de publicación científica y es importante detectarlas. [Imagen: Pexels]

Ecosystem Health and Sustainability (EHS) cuenta con una envidiable lista de científicos de alto nivel en su consejo editorial, entre los que se encuentran el conocido biólogo Paul Ehrlich, profesor emérito de la Universidad de Stanford, y Jerry Franklin, analista de ecosistemas de la Universidad de Washington, en Seattle. Sólo hay un problema: muchos de los miembros del consejo ya no participan en EHS, si es que alguna vez lo hicieron. «No recuerdo ningún contacto con la revista desde hace años, si es que alguna vez lo hubo», dice Ehrlich. «No debería aparecer como asociado a la revista», añade Franklin.

Sus nombres acabaron en la cabecera de la revista, junto con muchos otros, cuando la Sociedad Ecológica Americana (ESA) y la Sociedad Ecológica de China (ESC) lanzaron conjuntamente EHS hace seis años. Pero esa colaboración ya ha terminado, y varios científicos con los que Science se puso en contacto no sabían que EHS todavía los presenta como «asesores internacionales» o «editores temáticos». Este tipo de relleno puede hacer que una revista parezca más prestigiosa de lo que es, y ayudarla a incrementar su factor de impacto, algo crucial para atraer propuestas.

Respecto a este caso, el primer número apareció en formato electrónico en marzo de 2015, pero EHS tuvo dificultades para atraer originales. «Un problema al que se enfrentó la revista al empezar fue que ningún autor chino se presentaría a una nueva revista sin factor de impacto, pero otros autores eran reacios a presentarse a una revista que parecía dirigida a autores y lectores chinos», dice David Inouye, ecólogo del Rocky Mountain Biological Laboratory que fue presidente de la ESA en 2015. La editorial académica Taylor & Francis se hizo cargo de la publicación en otoño de 2017. La lista parece desfasada en otros aspectos. La mayoría de los 79 nombres de editores de temas están vinculados a páginas web o direcciones de correo electrónico. Pero 35 de esos enlaces están rotos o inactivos (conducen a «página no disponible» o similar).

Hoy en día, EHS tiene un respetable factor de impacto de 2,315, e incluso los científicos sorprendidos de encontrarse todavía en el consejo editorial se alegran de que la revista se siga publicando. «EHS ha enriquecido el diálogo sobre la sostenibilidad», afirma Jerry Melillo, del Laboratorio Biológico Marino de Woods Hole (Massachusetts). El reto de la revista ahora, dice el editor asociado Hanqin Tian, de la Universidad de Auburn (Alabama), «es reclutar más manuscritos de fuera de China y mantener un consejo editorial internacional».

Reclutar prestigiosos nombres reales sin que lo sepan no es infrecuente. Un estudio reveló en 2020 que, de las casi 4.000 personas investigadoras que forman parte de los consejos de redacción de revistas potencialmente depredadoras, aproximadamente una cuarta parte no lo sabe (la cuestión de por qué hay pocas mujeres científicas en estos órganos daría para otro post). Para desenmascararlas, un científico inscribió a su perro (sí, habéis leído bien: para más señas un Staffordshire terrier americano de nombre Ollie), como miembro del consejo editorial de seis revistas.

Consejos para detectar a una revista depredadora

Aunque esta práctica no puede considerarse depredación académica en sentido estricto, es un comportamiento deshonesto. Contar con un consejo de redacción bien nutrido es un punto a favor y las revistas lo saben. Por eso, te recuerdo pautas útiles para enfrentarte a una posible revista depredadora:

  • Pon en cuarentena los mensajes no solicitados, insistentes y repetitivos. Comprueba los remitentes y los dominios web de donde proceden.
  • Revisa escrupulosamente los nombres y enlaces del comité de redacción. Si alguno te resulta sospechoso, contacta antes con él o ella. Si algo huele mal, es posible que salga mal.
  • Desconfía de plazos demasiado cortos o respuestas excesivamente rápidas. Publicar es un proceso largo, como ya he explicado en esta Guía para noveles que desean publicar un paper
  • Mantén la alerta si te piden dinero o algún anticipo por publicar. Ten precaución antes de enviar algo tan valioso como un manuscrito sin saber qué van a hacer con él.

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FUENTE: Este post es en parte una traducción propia de un artículo de la revista Science que puedes leer en inglés a texto completo aquí: Big-name scientists surprised to find themselves on journal board