En los últimos meses, se han incrementado las consultas que recibo pidiendo orientación para responder a esta pregunta: ¿Cómo puedo proteger mi TFG, TFM o tesis contra usos fraudulentos o depredación? Son preocupaciones lícitas, teniendo en cuenta el aumento de este tipo de amenazas. Como norma general, si tienes dudas acerca de la honestidad de una revista o entidad, no envíes documentos completos (mejor, una parte o un capítulo de prueba) añádele una marca de agua que te permita identificarlo mientras no verificas su reputación.
Ya he hablado en este blog de las revistas depredadoras y de las editoriales parasitarias, dos tipos de argucias para captar textos ajenos y especular con ellos (sí, este tipo de cabeceras ganan dinero, de lo contrario nadie se metería en el negocio). Se supone que son más habituales con investigadores profesionales porque todo el mundo quiere contar con científicos de primer nivel e incluso con revisores fantasma en sus equipos de redacción. ¿Qué sucede con otros trabajos académicos? Hoy quiero llenar este vacío informativo explicando en este post 3 claves para proteger la propiedad intelectual y la autoría legítima de los TFG, TFM, tesis y papers.

1. La propiedad intelectual es inalienable
Uno de los principios básicos a comprender es el siguiente: cualquier creación intelectual (un libro, un ensayo, una pintura, un vídeo, una canción, una partitura) es inalienable de su creador y tiene derecho a ser protegida independientemente de la existencia o ausencia de leyes en la materia. Esto incluye también textos académicos, como TFG, TFM, tesis doctorales y papers. Dicho en palabras sencillas: toda obra tiene una autoría desde el momento en el que es creada y nace de un acto creativo voluntario. Los derechos de autor se dividen en morales y patrimoniales (este contenido dará para futuros post). Por tanto, las reclamaciones de la propiedad intelectual serán siempre legítimas. El problema es probar de manera fehaciente la autoría. De ahí la importancia de contar con instrumentos de registro que puedan aportarse en caso de duda o posible litigio. En el caso de España, la norma que rige es el Real Decreto Legislativo 1/1996, de 12 de abril, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de Propiedad Intelectual, cuya última actualización data de 2022.
2. Por seguridad, registra tus obras
Cuando un estudiante termina y aprueba un TFG o un TFM, su última preocupación suele ser registrarlo, sobre todo si no va a dedicarse a la investigación. Al escuchar la palabra propiedad intelectual, lo natural es asociarlo a patentes, vacunas, artefactos que han cambiado la historia de la Humanidad o a cantantes famosos que han sido acusados de plagio (ejemplos: Shakira o Coldplay). Esto es un error. Antes de que lleguen los problemas, conviene tener una manera de probar que el TFG o TFM es tuyo y de nadie más. Yo recomiendo siempre registrar las obras, especialmente libros valiosos, ensayos o material que pueda convertirse en papers. Tenerlos registrados es la única forma de asegurar ante terceros que hay un responsable de la autoría consistente en el tiempo. Este mismo blog que ahora lees está registrado como una publicación seriada. ¿Cómo hacerlo? Existen dos formas y ambas pueden utilizarse para dar fe probatoria de la responsabilidad intelectual de una obra.
Opción 1. Versión pública: Registro de la Propiedad Intelectual
Es responsabilidad del Ministerio de Cultura y cuenta con sedes físicas en todas las provincias de España. Antes, se exigía llevar doble copia en papel, pero ahora puede hacerse el mismo trámite de manera telemática con el DNI electrónico a través de la Sede Electrónica RPI aportando copias en PDF. Las tasas se actualizan todos los años, pero suelen rondar entre 9 y 12 euros por obra registrada. El proceso es algo largo de realizar. La confirmación del asiento de inscripción se recibe por correo electrónico, pero por experiencia sé que puede tardar bastante (varios meses). Hay que armarse de paciencia.
Opción 2. Versión privada: Empresas de Registro online
Otra opción son los registros privados con validez legal. El más conocido por ser de los primeros es Safe Creative. Tiene una opción gratuita para registrar con licencias Creative Commons que puede ser útil para trabajos sueltos que no vayan a convertirse en libro, como un TFG o un TFM. Pagando un plan de suscripción mensual o anual, da derecho a registrar obras con derechos reservados de manera ilimitada. El coste por obra registrada sin plan de suscripción es de 12,40 euros. El proceso es sencillo e intuitivo e incluso, dependiendo del plan, ofrecen asesoramiento legal. Una ventaja añadida es que te permiten registrar borradores vinculados a una obra, de forma tal que puedes asegurar todo el proceso creativo. Yo lo uso desde hace varios años porque produzco mucha obra y mi experiencia es positiva. No recibo nada de la marca ni hago publicidad. Solo lo incluyo como opción fiable y rápida.
3. Si pierdes el control de tu obra, busca ayuda legal
Antes de enviar documentos o de firmar cláusulas, lee bien las condiciones que te imponga quien quiera publicar tu TFG, TFM o tesis. A veces, con las prisas, pulsamos botones sin ser conscientes de estar cediendo nuestros propios derechos. Nunca cedas gratuitamente los derechos de un texto tuyo, salvo casos en los que, por ejemplo, haya un contrato firmado que te asegure royalties o un plazo de cesión definido con contrapartidas para ti (lo que sería un contrato de edición). ¿Qué hacer si nada de lo anterior estaba entre tus opciones y crees haber perdido el control? Lo primero, mantén la calma. Si una revista o entidad te pide dinero por tu artículo, guarda los correos probatorios de la coacción y pide ayuda legal. Las universidades tienen gabinetes legales, pero llegar hasta ellos puede ser imposible si no eres personal laboral estable (titular o catedrático). Lo más eficaz es que contactes con un abogado experto en propiedad intelectual y le expongas tu caso. Puede aclararte muchas dudas, recomendarte qué hacer e incluso explicarte las posibilidades de ganar un posible litigio. No existen tarifas fijas de consulta, cada profesional cobra lo que considera en función de su ciudad o su reputación, pero suele situarse en torno a 100-150 euros.
Todo creador tiene derecho a proteger sus obras y la investigación es demasiado valiosa, en tiempo y en recursos, como para dejarla en manos ajenas. No permitas que Internet decida por ti. Toma precauciones y no te arrepentirás. ¡Preocúpate solo por la calidad de tu TFG, TFM o tesis! En Docendo Discitur estoy a tu servicio.
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