🛋️ El Sillón de Leer, Ensayo🔎

«A propósito de nada» de Woody Allen

Despedimos agosto con la segunda reseña cinéfila de EL SILLÓN DE LEER. Decía el ficticio detective Harry Callahan que las opiniones son como los culos: cada uno tiene el suyo. Esto es justo lo que ocurre con el director de cine, escritor y clarinetista Woody Allen (Nueva York, 1935): todo cinéfilo debe tener una opinión sobre él. Confieso que he visto sus grandes películas (Bananas, Mahattan, Hannah y sus hermanas, Annie Hall, Delitos y faltas, Maridos y mujeres, Match Point, Vicky Cristina, Barcelona…) pero dejé de seguirlo en 2012 tras Desde Roma con amor, un truño infumable a pesar de las bellas postales de la Ciudad Eterna. Al igual que le sucede a Almodóvar, ser tan prolífico supone arriesgarse a fallar muchas veces.

Mi pasión por el cine pudo más y me embarqué en la lectura de esta autobiografía de cuya publicación me enteré viendo a alguien leyéndola en la peluquería que frecuento. A medio camino entre unas memorias clásicas y un despiporre erudito, una cosa está clara: son 100% Woody Allen. Avisados quedáis.

Woody Allen, fotografiado por su expareja, la fallecida actriz Diane Keaton

Sinopsis

Las peculiares memorias de Woody Allen lo son hasta en la dedicatoria a su esposa: «Para Soon-Yi, la mejor. La tenía comiendo de mi mano y, de pronto, noté que me faltaba el brazo». El libro se compone de una parte más lúdica y humorística (la que narra su niñez, juventud e inicios en la industria) y otra más oscura y técnica, donde se despacha a gusto contra su musa y expareja Mia Farrow, que lo acusó de abuso sexual y desató un escándalo mediático al enterarse de que la había dejado por la muchacha coreana que ella misma había adoptado con una pareja anterior (el director de orquesta André Previn). Allen y Soon-Yi contrajeron matrimonio en 1997 y han criado a dos hijas adoptivas. El libro vio la luz rodeado de polémica, pues la editorial que tenía los derechos canceló el contrato. Arcade fue finalmente quien lo publicó en inglés.

Comentario personal

En sus propias palabras, Allan Sterwart Konigsberg fue hijo de una señora físicamente idéntica a Groucho Marx y alumno de «maestras retrasadas». De niño detestaba la lectura y se presenta como un «patán crónicamente insatisfecho». Criado como judío practicante, sus numerosas fobias e inseguridades, derivadas de su aspecto enclenque, atraviesan toda su existencia desde que descubre su atracción por las mujeres. Woody Allen es carne de psicoanalista y él lo sabe: se ha ganado la vida haciendo humor con ello. Resulta entretenida la crónica de sus primeros años como escritor de guiones para el programa de variedades de Sid Caesar, así como su etapa de monologuista de stand-up comedy, donde, sin duda, aprendió a interpretar las reacciones del público.

El texto está lleno de esas píldoras de sarcasmo, pragmatismo y neurosis tan propias del neoyorquino: «A mí me parece que la única esperanza de la humanidad reside en la magia. Siempre he detestado la realidad, pero es el único sitio donde se consiguen alitas de pollo». «Más que vivir en el corazón y la mente del público, prefiero vivir en mi apartamento». Algunas veces regala al lector dosis extra de autoironía: «Algunas personas ven el vaso medio vacío, otras lo ven medio lleno. Yo siempre veía el ataúd medio lleno».

Pese a superar las 400 páginas, el libro se lee muy bien, especialmente en su primera mitad. Me he reído en varias ocasiones hasta el punto de interrumpir la lectura. Para cualquier cinéfilo es una joyita divertida que pierde fluidez en la segunda mitad. Allen cambia el tono para defenderse de las acusaciones contra él, retratando a Mia Farrow como una persona desequilibrada y madre maltratadora (lo cual lleva a preguntarse: ¿no lo detectó en sus años de relación?). Se despacha a gusto contra una industria que lo envió al ostracismo, con las contadas excepciones de antiguas exparejas y de Stephen King, a quien la espantada editorial le pareció una suerte de censura previa. No omite nombres ni sucesos crudos aderezados, claro, con una pizca de sarcasmo más comedido.

La autobiografía es interesante, siempre que el lector sea capaz de pensar por sí mismo. Con todo, yo esperaba más cine y menos soflama judicial, justo la parte que ha terminado por opacar el resto de la obra. La sensación que deja es de un libro devorado por el morbo (o por el ansia de él).

Mi valoración

6/10

Lo mejor: El humor sarcástico, no exento de críticas feroces al mundo del cine. Lo peor: Puede llegar a ser repetitivo. Suena a descargo por las acusaciones de abuso sexual de las que resultó absuelto.

Ficha técnica

A propósito de nada. Autobiografía. de Woody Allen. Alianza Editorial. 440 páginas. Edición rústica con solapas. ISBN 978-84-9181-995-0.

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