EL SILLÓN DE LEER trae hoy un magistral ejemplo de un género infrecuente dentro de mis gustos: el terror psicológico. A medio camino entre cuento largo y novela cortísima, Distancia de rescate se lee en un par de horas. Es adictiva, angustiosa y también la ópera prima de su autora, que mereció los premios Shirley Jackson, Tigre Juan y Ojo Crítico. La cineasta peruana Claudia Llosa la convirtió en película homónima para Netflix en 2021, con María Valverde en el papel de Amanda.
Samanta Schweblin (Buenos Aires, 1978) estudió Imagen y Sonido en la capital argentina y ha residido en varios países de Europa y Asia. Debutó con Distancia de rescate. Su trayectoria está jalonada de premios desde su juventud. La autora se define a sí misma como una «chica valiente que solo escribe cuentos» y rechaza la etiqueta de género fantástico, pues su estilo es realista y desnudo. En alguna entrevista ha señalado como influencias literarias a Adolfo Bioy Casares, Antonio de Benedetto o Julio Cortázar.

Sinopsis
La joven Amanda agoniza en una cama de hospital de un pequeño pueblo perdido. Un niño llamado David se sienta a su lado, pero no son madre e hijo. Ambos cuentan una historia inquietante de almas rotas, campos envenenados y una familia desesperada. ¿Puede el idílico mundo rural ser oscuro y terrorífico? ¿Es siempre sano el amor materno-filial? Este cuento largo de gran penetración psicológica ofrece una mezcla entre realismo, fantasía, terror y denuncia medioambiental.
Comentario personal
Amanda y su pequeña hija Nina, alquilan una casa en algún lugar rural que no se menciona y a quienes supuestamente más tarde se unirá su marido, del que no se dice nunca el nombre. La distancia de rescate del título es la separación máxima que Amanda permite a Nina para evitarle cualquier peligro y que define así: «distancia variable que me separa de mi hija y me paso la mitad del día calculándola, aunque siempre arriesgo más de lo que debería». La trama es reconstruida indirectamente bajo una atmósfera de tensión mediante un diálogo de dos voces inquisitivas, una adulta (Amanda) y un niño/joven (David) con los roles intercambiados (es el menor el que parece tener toda la información, mientras la adulta transita entre la ingenuidad y la ansiedad).
El libro carece de narrador omnisciente y contiene un capítulo único a dos voces, lo que le confiere mayor tensión dramática. El lenguaje es actual, con vocablos propios del español sudamericano (reposera, arvejas). La trama principal gira en torno a Amanda y su hija Nina, que descubren la historia de David, un niño envenenado por beber agua contaminada, a través de Carla, su madre. Amanda, ya gravemente enferma, desgrana cómo han llegado a esa situación azuzada por David, que es quien marca el ritmo de la narración. Hay continuos flashbacks bien integrados en la trama. De la misma forma, la introducción del curanderismo y la transmigración de almas permiten a Schweblin mezclar realidad y fantasía de un modo casi naturalista. El lector no sabe dónde está el límite entre la vida y la muerte, pero el tono de la narración, desnudo e intenso, hace que este detalle sea casi anecdótico. La atmósfera es en todo momento inquietante. Pese a ser un un relato bien construido, la caracterización de los secundarios (Carla, su marido Omar, el señor Geser) flojea. La trama pierde concreción a medida que avanza, pero el estilo narrativo la hace adictiva. Uno de esos libros que no se olvidan y dejan un sabor de boca agridulce.
Mi valoración
9/10
Lo mejor: La atmósfera, el ambiente y el estilo, que mantiene la atención de principio a fin. Lo peor: Obliga al lector a un esfuerzo comprensivo desmesurado, aun tratándose de terror psicológico.
Ficha técnica
Distancia de rescate, de Samanta Schweblin. Penguin Random House. 128 páginas. Encuadernación en tapa blanda. Edición original agotada. Nueva edición en Seix Barral, con otra cubierta. 136 páginas. ISBN: 9788432244551
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